4 de abril de 2009

Él (acorde segundo y sólo).



La miraba como si viera a un extraterrestre.
Le hablaba en un idioma desconocido
empapándose las mejillas de despojos.
Retrocedió con cuidado hasta alcanzar la pared.
Le caían los pantalones
a la vez que le resbalaba la entereza
pierna abajo.

"Me acostumbré a tu cuerpo
línea armoniosa sobre mi caos perfecto
respirando tranquila, sintiéndome un poco más cerca
si dormías.
Y ahora que nos vamos los dos, por alejarnos y echarnos de menos
alumbrar distancias que me aten más a ti
amputarme los dos brazos
enlazados a tu espalda
y tu figura de múltiples esquinas
cayendo pesada sobre la mía
aplastándome el pecho
así me gusta sentirte.
Dentro."

Él la quería.
Y tanto que la quería.

30 de marzo de 2009

Ella (acordes de una sola).


(La rabia le empaña la vista)

La rabia, el dolor, la impotencia, el corazón roto, destrozado, putrefacto: descomponiéndose entre sus manos hechas un cuenco, sujetándolo con asco. 
Tiene el pecho vacío, con un gran agujero en medio por el que ver a través. 
Y a través está él, con su cara enmarcada por la herida de ella, sangrante e infectada. 

"Me dueles, me escueces, se me retuerce el alma si me tocas... se me cae la vida, desinflada, a los pies. Con las articulaciones encalladas en la última sílaba. 
La maldita última sílaba que me vio desfallecer. 
Te me escapas, te me escurres, te deslizas y te pierdes. 
Me aprieta justo aquí, donde no me queda ya nada. 
Donde tú construiste y derribaste, donde ya nadie me toca. 
Donde aún se huelen las cenizas. 
Donde yazco, 
donde me arrastro."


Se deshace en palabras. Se lame los recuerdos.
Lasciva, enferma, le llora desnuda. 


"El cuerpo me retumba
y yo
no lo aguanto."



Dice.



16 de marzo de 2009

Tú siempre.




con el párpado ensangrentado
de tanto soñarte
así te me apareces
desquiciándome, emborronada
manchándome las noches.

y nunca más tocarte.



15 de marzo de 2009

1:50.


le escribo al vacío
que deja un abrazo
sobre este pecho,
oleaje en taquicardia.

y como en una receta
yo me aprendo los pasos.
me horneo 
y me dejo reposar.


10 de marzo de 2009

Lost.



ya no quedamos ninguna de las dos.
se me pudre, húmeda
la memoria y el recuerdo
en aquél rincón.

y que no queda
ni el ínfimo rastro
de un perfume al viento
o el tacto de tu mano.


nos quedamos quizás
en cualquier otra parte.



7 de marzo de 2009

Roce.




de agujeros, clavándoseme 
me compongo
sacos rotos, órbitas perdidas
surcando mis curvas


5 de marzo de 2009

Fotografía MCXVII



Por mucho que te guarde, satinada 
sobre papel fotosensible
te me escurres entre los días
que me envejecen,
y, burlones
los ojos que creí mirándome
no hacen más que despistarme
a pesar de seguir quieta
preciosa,
iluminada.

habitando la órbita cúbica
arrinconada en todas partes
inhalando desde dentro
y yo te guardo, dolorida;
te guardo porque te amo.


7 de febrero de 2009

Caracol.



¿Sobre cuántos cuerpos he latido?
mientras el mío,
calcinado
se desmenuza entre sus curvas

¿Cuántas vidas me he inventado?
entre el riego y la cosecha
de un sentimiento invisible
cargando con toda una realidad

¿Qué me quedé?
si no fueron los acordes
ladrando tras las puertas
como fronteras infranqueables

Me hundiré entre lo viscoso
que es un recuerdo
siguiendo el rastro
soportando el peso.

pudiendo ser tantas personas
dentro de un caracol.





5 de febrero de 2009

Arisca.



¿Qué le pasa a tu gata?




1 de febrero de 2009

Piano.



Cuántos ojos
guardados
mezclándose sus pupilas
y las voces que se besan
me estremecen, frías al oído.

Se tejen las miradas 
a mi pecho.
Y el parpadeo,
como un latido,
descansa sobre él.

Los dedos que aletean
como luciérnagas
alumbrando mi cama.

29 de enero de 2009

Llamando a la tierra.



¿Cuántas vivimos aquí?
Como los anillos de un tronco
talado, sangrando el tiempo
las noto, elevadas a la máxima potencia
bajo mi primera capa;
la que me hace llorar.

Todas somos una
y cada una está sola.
Nos oímos desde lejos
gimiendo como gatos.

Vibran
sobre el agua que les soporta.
Mi 70%.


Esbozo.



Las yemas de los dedos
que se me hundían en la carne
en busca de lo más primitivo, 
lo más puro.

El corte que define
la forma, el dolor
con una curva a la espalda;
será el tiempo, escamoso.
La figura, el sonido.

Y ahora que me aferro
a mi cuerpo;
como un muro tostándose al Sol.
Fuerte y con ganas
arañando el sueño
para despertar un poco más pronto.
Así, coloreada.

28 de enero de 2009

Peter Pan.



Y qué hago si te veo
agazapado y tembloroso
bajo la lluvia 
que tú mismo inventas.

Y qué hago 
si junto a los indios
y astronautas
te me pierdes en el tiempo
bajo los fuertes que ahora yacen
en algún rincón.

Quisiera volver 
y abrazar al crío
Abrazarlo fuerte.
Que nada pasa, criatura.


De pequeño jamás quiso ser mayor.

20 de enero de 2009

Antes de dormir.



Había una vez...

había una vez una segunda vez en la que la primera no fue suficiente y te dejaron volver a recoger lo que es tuyo, y viste que las migas del camino nadie se las comió, con lo que perderse no es palabra y te suena a raro, e inventas un significado y dices "perderse será el número anterior a 0", y cuentas hasta diez, perdiéndote primero, y despiertas en el bosque junto a una muralla de piedra, con nadie esperando hasta que miras de nuevo con un ojo cerrado y el otro sin abrir, que surge en la cabeza más que en tus manos y el tacto lo respiras mientras palpas su sabor, que se me mezclan las cosas, y vives ya en la tercera vez, porque al fin y al cabo te perdiste 0 1 2 3 4 5 6 *7*, que es una letra al revés y el resultado de muchas sumas con fechas de nacimiento de personas averiadas dentro de un latido, así como los ojos grapados sobre los que ya son tuyos, y te dicen qué pelo más bonito y qué cara más triste, y sonríes porque te da igual, mientras lo cierto es que te tiemblan las piernas y la niña de dentro golpea el estómago, déjamesalirdéjamesalir y la dejas, claro que la dejas.

colorín colorado, este cuento no ha terminado.

19 de enero de 2009

Extirpar la jerarquía.



Las leonas no son reinas;
son la revolución del pueblo.
Grrr.

7 de enero de 2009

Deshaciéndome del deshecho.




Se aleja
inevitablemente
aún humeante
el hedor
el crujir del suelo
chamuscado
ni el océano
apagará
todo el rastro
del ascua
y su furia.

Y me quemo.
Y renazco.